Una década de Producciones viesqueswood

Teatro en Viesqueswood – Una década creando

Esta época, entorno al día mundial del teatro y el propio día, es una época muy especial para nosotros. Es una fecha excelente tanto para la celebración y los buenos deseos, como para la reflexión sobre el estado de las cosas. Este año, además, la celebración del día mundial del teatro tiene una connotación muy importante ya que este curso 2024-2025 se cumplen diez años desde que empezamos a fabricar nuestros propios sueños aquí, en Viesqueswood. Durante esta década hemos tenido el honor de trabajar y crear en diversos aspectos del arte: teatro, tanto con obras propias como con obras de nuestras clases, cortometrajes o locuciones, con nuestro proyecto «Voz, letra y acción», del cual podéis escuchar las que hay publicadas hasta el momento aquí: Voz, letra y acción. Unos años que han servido para aprender y enseñar a partes iguales, unos años que han provocado un crecimiento personal gracias no solo al trabajo en sí mismo, sino gracias a todos aquellos que nos han rodeado a lo largo de este tiempo, en especial, a nuestros alumnos.

Hemos hablado con ellos sobre arte escénico y sobre todo lo que nos motiva a hacer teatro, de los proyectos presentes, de los pasados y un poco sobre expectativas y esperanzas futuras. Este artículo pretende ser una humilde reflexión sobre nuestro amado arte y todo lo que el teatro puede y podrá regalarnos en el futuro.

Hablemos de teatro desde dentro

¿Qué puede hacer el teatro por la situación actual del mundo en la que nos ha tocado vivir?

No se puede esconder que el momento presente es un estado extraño de las cosas. Ante tanto alarmismo, caos y extrañeza, nos aferramos al teatro para poder navegar mareas tan peligrosas. El teatro necesita formar parte de nuestra realidad, ya que es una actividad de la que se nutre todo nuestro ser y que practicarla, no sólo ayuda al individuo con sus quehaceres diarios y sus pequeños-grandes dramas, si no que las sociedades ven reflejadas su propia idiosincrasia en las historias del teatro.

Ver en el escenario un conflicto es poder entender la realidad, poder obtener herramientas para superarlo o simplemente poder abstraernos para coger fuerzas y afrontar nuestros miedos más tarde. El mundo es mundo desde que el hombre cavernario aprendió a captar la atención de sus semejantes representando escenas de caza a la luz de la hoguera. El teatro representa en el pequeño (y a veces no tan pequeño) espacio de un escenario el mundo que nos rodea y, por lo tanto, nos muestra sus victorias y sus miserias.

El teatro y su potencial curativo

Nos ha tocado vivir una época compleja, en la que las relaciones humanas se ven cada vez más atomizadas.”

Son palabras de Ángel García, que interpreta a Vladislav, uno de los simpáticos vampiros de La casa de los vampiros, proyecto teatral del grupo de los martes. Ángel continúa comentando que nuestra sociedad vive inmersa en una sensación de desasosiego y frustración. La cualidad de arte colectivo, en el que se necesita al grupo para salir adelante, y su condición de arte efímero, convierten al teatro en una experiencia “liberadora y un soplo de aire fresco.” Esta idea de fugacidad, le resulta tremendamente atractiva a Ana García, integrante también de nuestra comedia vampírica, interpretando a Nicole, gamberra vampira primeriza.

Estamos muy acostumbrados a poder hacer todo de forma inmediata y guardar nuestros recuerdos en el móvil. Todo se puede volver a ver, todo se puede enviar a cualquier otra persona de forma fácil, todas las experiencias se vuelven iguales… Por eso estamos perdiendo la costumbre de intentar disfrutar cada momento y prestar atención a los detalles. En el teatro, cada función es distinta y no hay opción de volver a vivirla. Esa efimeridad es lo que fuerza al espectador a tener que prestar toda su atención.

Para ella, cuando el espectador abandone su butaca, habrá tenido una experiencia única, distinta a la de la persona que estaba a su lado, a pesar de haber asistido a la misma función, pues cada uno de ellos habrá experimentado las cosas por sí mismo.

Por eso, nuestros alumnos, sienten que el teatro tiene un potencial enorme en la curación de nuestra alma y mente. Palabras como relativización y empatía son parte del vocabulario que todo aquel que hace teatro acaba aprendiendo a manejar.

Considero que ayuda a relativizar y a sentir que “nada es para tanto”. “El teatro te hace pasar por una serie de emociones que quizá no concuerden con el estado emocional actual del espectador o del actor, regalándole al cerebro y al alma unos minutos de cura.

Marina Santos, que forma parte del elenco de “Italia” el musical del grupo de los miércoles, interpretando a Carla, nos deja claro de esta manera, que el “ponerse los zapatos del otro” abre nuestra mente a reflexionar sobre nuestra vida y darnos herramientas con las que enfrentarnos a los problemas del día a día, aprendiendo a resolver situaciones conflictivas gracias a la mirada objetiva y analítica de quien se esfuerza por interpretar a un personaje. Encontrando de esa forma, espacios comunes con otros seres humanos.

Nos adentramos, por tanto, en el terreno de la empatía. Una clase de teatro, una obra de teatro, están pensadas con la idea de compartir. Esa idea de que no sólo el actor necesita de la colaboración de los demás miembros de una producción teatral, sino que también necesita al espectador, “todos pueden sumergirse juntos en un mundo lleno de fantasía, de verdad, de ilusión, de escucha, de emociones, de sentimientos...” Sobre este concepto reflexiona Yoly García, veterana alumna, participante en los tres montajes de nuestros alumnos, quien siente que escondemos nuestros sentimientos de los demás. En el mundo real tenemos miedo del prójimo.

Hemos perdido parte de nuestra humanidad, hemos llegado al punto extremo del individualismo… Pero el teatro es compartir, es trabajar unidos, es conocernos, es permitir que otros nos conozcan, es desinhibirte de prejuicios y de pensamientos erróneos. El teatro te ayuda a no juzgar a nadie, a aceptar a quien tienes al lado y a compartir momentos únicos llenándolos de experiencias muy valiosas.

El teatro forma parte de la cura que nuestro convulso mundo moderno necesita.

El teatro es una cura para una sociedad enferma de soledad.

Concluye Yoly.

¿Y cómo se materializa esa cura? Álvaro Dapía, nuestro Coronel Arbuthnot de la obra del grupo de los martes, “Asesinato en el Orient Express”, piensa que esa cura es la oportunidad maravillosa que el teatro aporta para dedicarle más tiempo a la observación, la reflexión y la creatividad.

Vivimos en una sociedad acelerada en general, en la que nos cargamos de estímulos constantemente.

 Álvaro habla de una desconexión de uno mismo que permite ver las cosas con cierta perspectiva.

Eres un personaje que está viviendo una realidad muy distinta a la tuya. Viendo la realidad desde otro punto de vista, se potencian cualidades que son muy útiles en la sociedad actual, como la gestión emocional, la comprensión, el diálogo y la empatía.

Mientras que Tanya Monter, alumna del musical y que interpreta a Luisa, esposa del protagonista, entiende esa cura teatral como “un entrenamiento sano”. Tal y como lo hace el ejercicio físico con los músculos y los huesos, practicar teatro ejercita nuestra mente, nuestras emociones y nuestra capacidad de raciocinio.

Yo siento que el teatro, como arte que es, puede concientizar, llegar a tocar emociones que difícilmente nos permitimos sentir en la vida cotidiana. Al mismo tiempo, el teatro es cultura, como lo son los libros, podemos aprender y conocer sin necesidad de estar físicamente en los lugares donde representamos a un personaje.

¿Puede la sociedad actual ayudar a mejorar la situación del teatro?

Si pensar en lo que el teatro puede hacer por la controvertida y peculiar situación de nuestro mundo es materia de muchas horas de reflexión, pensar en la consecuente reflexión de lo que la sociedad actual puede hacer para ayudar a evolucionar al teatro, tampoco se queda corta.

Para Marina confiar en las enseñanzas teatrales es una ayuda para aceptar mejor las desventuras de la vida diaria.

Creo que debemos permitirnos dejarnos llevar más por el teatro. Pienso que el teatro está en todas partes: en la forma en la que le cuentas a tu amiga un drama con tu pareja, en la manera que tienes de sentarte a tomar un café en una terraza pensando que puede ocurrir algo, en la expresión de la cara cuando te dan una exclusiva o en la manera de interactuar con los demás. Puedes tomarte la vida cien por cien en serio o puedes formar parte del teatro permitiéndote: sentir, cantar, reír a carcajadas o bailar ante las situaciones del día a día. Quizá de esa manera se dé más importancia a las historias que transcurren sobre un escenario para ayudar a las de las calles.

Para Álvaro, ir al teatro o practicar teatro es una forma de desbloquear no sólo una forma diferente de entretenimiento, sino una manera más de vivir una vida más completa, por ello, apuesta por darle más visibilidad a la actividad. Por eso cree que la sociedad debería fomentar más la oportunidad de conocerlo y disfrutarlo.

Mucha gente no lo disfruta simplemente por desconocimiento. Creo que en la mayoría de los círculos de amigos o familiares no hay cultura ni costumbre de disfrutar de representaciones teatrales con frecuencia. Lógicamente es “cómodo” sumergirse en historias desde nuestro sofá, ya sea en películas o libros, pero ir a ver una representación a un teatro, compartirlo con más personas y ver a gente de carne y hueso representar una historia justo delante, es una sensación completamente diferente e increíble.

El teatro no es ajeno a las dinámicas del mundo.

Así se arrancaba Ángel a dar su opinión. Tiene claro que la sociedad no puede vivir ajena a la realidad del mundo teatral, ha de ser consecuente con todas las facetas de la profesión, entendiendo que es un mundo plural, diverso, una actividad en la que es necesario el respeto y la dignificación tanto del área amateur como profesional.

Ser partícipe, como aficionado, de un teatro que no se sienta sólo como un negocio. Y ser partícipe, como profesional, tratando de dignificar un sector al que, por seguro, se le tiene cariño y pasión.

La reflexión de Ana pasa por dejar claro que en el plano cultural, social y político actual se están haciendo acciones para evolucionar el estado del teatro, pero manifiesta su preocupación por ciertas actitudes que limitan ese avance.

Esos intentos no llegarán muy lejos si no se demuestra un interés real por el teatro y se ponen trabas a las iniciativas creativas de las personas. Lo primero que debería hacer la sociedad es valorar todas las actuaciones, incluso las más pequeñas y amateur, y denunciar actos como que un teatro se remodele y se convierta en un Burger King.

Antes de acudir a una clase de teatro, ¿qué pasa por nuestra mente?

Y ¿qué es lo que piensa alguien antes de apuntarse a una clase de teatro? Preguntamos a nuestros alumnos para ver qué expectativas tenían antes de cruzar nuestra puerta, y entre ellos hay disparidad de opiniones. Alumnos como Ángel o Álvaro no tenían una idea preconcebida.

(…) me causaba bastante curiosidad, de hecho (…) No me imaginaba que a través de los juegos y las mecánicas que hacemos para trabajar los aspectos técnicos, se podía mejorar tanto.

Opina Álvaro. Y es que uno de los objetivos de una clase de teatro es que podamos sorprendernos a nosotros mismos con nuestra capacidad para imaginar y expresar, ya que normalmente no somos conscientes de la riqueza creativa que albergamos en nuestro interior, por eso es tan liberador descubrirla. Para Ángel, la sorpresa se materializó en el descubrimiento de qué es el trabajo de personaje.

En mi cabeza, el personaje se trabajaba haciendo las escenas una y otra vez, mejorando a base de correcciones. No me esperaba tanto énfasis en el movimiento, en cómo el personaje tiene que ocupar el escenario.

Otros alumnos como Ana y Marina sí que se habían hecho una idea antes de acudir a nuestra clase, ya fuera gracias al testimonio de otras personas, como en el caso de Ana que

(…) conocía a algunas personas que ya habían hecho teatro antes. Cuando interpretaban algo, sentía que lo llevaban dentro y que era algo que conseguían porque tenían mucho talento.

O gracias a un objetivo personal largamente pospuesto, como en el caso de Marina:

La idea preconcebida fue tal cual ocurrió. Esperaba pasármelo bien, aprender de los compañeros, empaparme de la energía de una escena… Todo fue tal y como pensaba y doy las gracias por haber elegido priorizarme y delegar responsabilidades para sacar unas horas a la semana para hacer algo de lo que siempre quise formar parte.

Nos alegra saber que, tanto la idea fabricada como la experiencia vivida con nosotros, coincidieron satisfactoriamente.

Entonces, ¿por qué crees que el teatro es tan atrayente?

Hay preguntas que son ineludibles, necesarias, pero que curiosamente se repiten año tras año, ya que parece que no estamos muy seguros de su respuesta. Preguntas que tienen una respuesta abierta o múltiples respuestas, como se prefiera expresar. El caso es que nos sentimos inquietos, tratando de darles un cierre, volviendo una y otra vez a formularlas y obteniendo siempre diferentes contestaciones.

En esa categoría de respuestas eternas y trascendentales nos encontramos con la siguiente; ¿qué es aquello que tiene el teatro que lo hace tan atrayente? ¿Cuál es el truco? ¿Cuál es esa droga escénica que te hace, una vez que lo has probado, jamás querer abandonar el subirte a los escenarios? Ya van diez años de andadura en Viesqueswood, muchas obras de teatro, muchas clases impartidas, varios artículos escritos y un número incontable de obras artísticas disfrutadas y, sin embargo, seguimos haciéndonos esa misma pregunta o variaciones de la misma… De nuevo, volvemos a soñar con la respuesta y les preguntamos a ellos, a nuestros alumnos.

Para Lorena Pérez encargada de dar vida al papel de la andrógina recepcionista de “Italia” el querer más y más del teatro está relacionado con la autenticidad del arte.

En cada obra, lo esencial es estar en el momento presente.

Cada función nos regala algo único y especial.

No hay dos funciones iguales, aunque tengan una misma estructura, y esa energía en directo es algo que no se puede replicar en otros medios. (…) La emoción se transmite de una forma que te envuelve y, esa conexión inmediata, sin filtros, hace que la experiencia sea mucho más real para el espectador.

Es el desafío de la actividad en directo, el subidón de adrenalina que muchos son incapaces de rechazar. Perseguimos, como opina Ana, el amor por una actividad que desarrolla todo su potencial en el marco del presente más inmediato. En teatro no hay pasado ni futuro, se vive el momento presente.

En una película, ya sabes que todo va a estar como quiso el director. Han hecho muchas tomas y se han elegido las mejores, no va a haber contratiempos. En el teatro eso no está asegurado, así que el hecho de que una escena difícil salga bien, los personajes creen un aura que emocione al público o el cantante llegue a la nota más difícil en el momento álgido del musical, se vive de otra manera.

Tenemos que pensar en la cercanía. El teatro está ocurriendo delante de nosotros los espectadores o lo estamos viviendo en carne propia, cuando nos convertimos en actores. Y eso es algo que para Ángel no pasa en otras disciplinas artísticas.

En la pintura, la escultura, el cine o la fotografía, la interacción del público es mediada, pues se da a través del soporte; el papel, la piedra, el lienzo o la pantalla. En cambio, cuando uno ve o participa en una representación teatral, está en el mismo espacio físico que el resto. Se siente como algo cercano. Es por eso mismo que mucha gente siente que el teatro grabado pierde algo, ese componente físico y efímero de algo que ocurre en el momento.

Y cómo olvidar uno de los pilares que hacen del teatro lo que es: el juego. Sin juego no existiría el teatro. No en vano los ingleses utilizan el verbo jugar play para decir que están actuando.

Hacer teatro invita a volver a ser un niño cuyo único objetivo es jugar y divertirse, sin prejuicios ni vergüenza, olvidando los límites de la edad adulta, sin pensar, sumergirse en un mundo lleno de posibilidades dejando a la imaginación todo el poder.

Es la opinión de Elena Fidalgo, también compañera del grupo de los miércoles, quién interpretará a Lilli, la encargada de vestuario y mejor amiga del director Guido Contini.  Aunque recordar que nunca es tarde para volver a ser niños, no nos resulta sencillo.

A veces es difícil dejar fuera las inseguridades y el no puedo, pero esa parte es la más importante a superar y se logra casi sin querer con mucha diversión.

Para ella, además de divertido, el teatro es una actividad muy liberadora en todos los sentidos.

Llegados a este punto en la reflexión, los más motivados, piensan a lo grande. Estamos seguros de que todo aquel que se meta de lleno en un montaje teatral va a disfrutar con todas las facetas del mismo, pero especialmente al final del camino, con la satisfacción de un trabajo bien hecho. Y ese es precisamente el caso de Álvaro.

Es cierto que cuando se prueba no se quiere dejar así como así. (…) te juntas con un grupo de personas de las que aprendes continuamente y juntos participáis en proyectos que requieren trabajo, esfuerzo y dedicación. La sensación de ver el resultado y ver cómo la gente disfruta con lo que hacéis, es una satisfacción impagable, cuando tienes esa sensación una vez, ya no hay vuelta atrás.

Aunque también podría ser que la respuesta tuviera que ver con algo más cotidiano, algo menos elevado… Porque al final, como bien dice Marina, las gentes del teatro somos muy pesadas con lo que nos gusta.

Somos muy pesados con lo bien que nos lo pasamos y lo bien que nos sienta formar parte del teatro, hasta el punto de que transmitimos una energía que acaba resonando en el mundo entero.

Descubrimientos compartidos

A lo largo de los cursos han pasado un montón de personas por nuestra escuela, personas muy distintas, de edades y entornos diversos, con mochilas muy diferentes sobre sus espaldas, pero es curioso cómo son dos las cosas que principalmente les llaman la atención. Por un lado, el surgimiento del concepto de grupo y, por otro, la vivencia de la desinhibición. Conceptos que van intrínsecamente relacionados.

Cuando hablamos de grupo, ¿de qué hablamos en teatro?

Me sorprendió el espacio seguro que se formaba. Cualquiera puede proponer algo y el resto le van a seguir, porque no hay ideas malas. Puedes ser espontáneo y nadie va a juzgar por qué se te ha ocurrido una frase o una acción. Lo que van a hacer es aportar y enriquecer tu idea, porque al final, en el escenario todos somos un equipo.

En sus palabras, Ana lo deja claro, el teatro tiene razón de ser por esa confianza y esa generosidad con quién está a tu lado. En nuestro día a día lo ignoramos, pero el teatro nos lo recuerda, el ser humano es un ser social que necesita de los demás para poder desarrollarse. Creemos que el teatro puede ser uno de los mecanismos humanos que mejor representa esa idea esencial, pues en teatro se forman lazos que se mantendrán en el tiempo.

Lo que más me ha sorprendido en una clase de teatro es ver como personas que no se conocen de nada, de diferentes edades, de diferentes países, de diferentes creencias, profesiones, gustos, ideologías, etc… Convergen en un tiempo y espacio y todos se vuelven uno compartiendo risas, cantos, bailes, dramas, juegos (…) Con todo esto, unidos, llegamos a crear juntos una historia en la que todos somos protagonistas de lo que hemos creado. Es sorprendente ver la evolución de cada uno, no sólo como alumno sino también como persona. Se crean lazos que llegan a traspasar el paso del tiempo.

Nosotros estamos con Yoly y estas bonitas palabras. Mantendremos esos lazos creados con nuestros compañeros, por lo menos, siempre en nuestro recuerdo gracias a las experiencias compartidas. En definitiva, “un buen ambiente” y “una atmósfera de colaboración” para Ángel eso es lo que posibilita que podamos hablar del concepto de grupo.

Foto final tras la representación de teatro "Historias del museo" en el "Museo Fundación Evarsito Valle".
Foto final tras la representación de teatro «Historias del museo» en el «Museo Fundación Evarsito Valle».

Y retomando los descubrimientos más repetidos por los alumnos, nos topamos ahora con la sensación de espontaneidad, de obrar sin reservas; la desinhibición. Fuera de ideas preconcebidas como desnudarse o decir muchas palabrotas, la desinhibición es mucho más, es algo más profundo. Va de la mano con explorar nuestros bloqueos internos y con la satisfacción que obtenemos de habernos atrevido a investigar.

Muy importante decir que cada persona llega hasta donde quiera, cada uno puede empujar sus propios límites para vencer su situación de confort y explorar los terrenos del descubrimiento. Lo importante es saber cuáles son los límites individuales de cada uno, ser honesto y confiar en el trabajo, saber que se pueden romper barreras en el espacio seguro del teatro, siempre por conseguir un fin, sin hacerse daño ni hacérselo a los demás, bajo la atenta y cariñosa mirada de un profesional que vela por obtener un fin artístico. Entendido esto, y gracias a ello, pasan cosas maravillosas. “Perder por completo la noción del tiempo y llegar a hacer cosas que jamás pensé que fuera capaz a hacer” sensaciones que nos trasmite Marina.

La sensación de satisfacción y motivación con la que acabo las clases es un momento del día en el que desconectas a tal nivel que olvidas completamente los problemas y situaciones del día a día, no eres juzgado por nada y puedes dejarlo todo salir sin filtros. Es como si por unas horas, dejase mis cosas de lado y me juntase con un grupo de personas, completamente diferentes entre nosotros, para crear cosas alucinantes.

En estas palabras de Álvaro, se materializa de forma perfecta la relación entre ambos conceptos: puedes sentirte seguro para explorar lo desconocido porque te rodean y apoyan otras personas que también quieren explorar lo desconocido, sorprenderse a sí mismas.

Con los pies en la tierra, hablemos de lo que tenemos entre manos.

Como comentamos antes, ahora mismo, los grupos adultos tienen en marcha tres proyectos. Tres obras de teatro muy diferentes que estamos seguros van a causar sensación.

Los miércoles se está preparando “Italia” que es una versión del musical de Broadway Nine” pero que nosotros hemos adaptado a las características del grupo de alumnos. La propuesta conserva esa esencia glamurosa de las películas italianas de la época dorada del cine italiano, esa Dolce Vita de esplendor y glamur que son el marco de la historia de Guido un director de cine en plena crisis profesional y existencial. Un proyecto conceptual muy interesante, de gran profundidad actoral. Marina está entusiasmada con el proyecto.

Lo que más me gusta de la obra es la historia, la puesta en escena, la conexión con el resto de personajes…

Parece que le es imposible escoger sólo uno de los aspectos del montaje. Mientras que su compañera Tanya, está encantada con la llegada de nuevos compañeros y “la variedad de personajes”, pues va a ser todo un reto llevarlo a cabo. Con “Italia”, los espectadores van a descubrir un musical con una narrativa no convencional.

“Aunque no es una obra tan ligera como “Mamma Mia” (nuestra propia versión la podéis encontrar en nuestro canal de Youtube), creo que la gente va a pasar un buen rato y va a disfrutar de los números musicales que son bastante vistosos, además de poder identificarse con algunos de los personajes.

Para Marina el espectador tiene una hermosa oportunidad de escapar de su complicada vida por un par de horas y de disfrutar de unas representaciones dinámicas, con buenas historias.

Obra de teatro completa – ¡Oh! ¡ Madre Mía!

Seguimos marcha atrás en las citas semanales con el teatro aquí en Viesqueswood, para hablaros de la propuesta de los martes. Este curso volvemos a elegir a la genial Agatha Christie, esta vez, con su conocida y exótica “Asesinato en el Orient Express”. Álvaro está emocionado con la propuesta y totalmente entregado a la magia del misterio.

Me gusta literalmente todo. Las historias de Agatha Christie me atraparon muchísimo desde adolescente y poder dar vida a una tan icónica me hace una ilusión increíble.

En la historia seguiremos los pasos del afamado detective Hércules Poirot mientras se enfrenta al caso más desconcertante de su carrera; un asesinato ocurrido en el lujoso tren con demasiados posibles sospechosos. La propuesta es un apetitoso desafío para los compañeros de los martes que tendrán que garantizar el ritmo trepidante de la acción y unos personajes magnéticos. Para Álvaro se ha convertido en una de sus obras favoritas.

Tensión, suspense y curiosidad. Este tipo de historias detectivescas es lo que tienen, que enganchan desde el primer momento y hacen que el espectador vaya intentando resolver lo que pasó simultáneamente al detective. Esto convierte la representación en una experiencia mucho más inmersiva.

Y llegamos a la cita con los lunes, el grupo que está trabajando en “La casa de los vampiros”, una comedia basada en la película del 2012 “Lo que hacemos en las sombras”. Ana, contenta con la posibilidad de interpretar a una de esas criaturas de la noche, aprecia realmente la oportunidad de trabajar de nuevo el humor.

Me gusta el ritmo de la obra y que, aunque es una comedia como el año pasado, se está trabajando de forma distinta. No todas las comedias son lo mismo y cada cual tiene su dificultad.

Sin duda, el tema vampírico es uno de los puntos más atrayentes de la propuesta.

Lo que más me gusta del actual montaje es la ambientación y el juego que puede dar la caracterización. Cómo de una misma temática, los vampiros, pueden surgir diferentes versiones.

Y es que es una temática recurrente en la mente colectiva, nos lleva fascinando cientos de años. Por lo que, en esta ocasión, vista desde la plataforma de la comedia, se parodia a los diferentes tipos de vampiros (tenemos un dandy, una bestia, un conde…), así que prometemos que va a ser una experiencia de muchas risas para el espectador. En palabras de Ángel:

La obra, si bien no le va a dar una lección vital trascendental al espectador, sí le puede servir para ver subvertida, de una manera divertida, la idea del vampiro, usándola para ver desde otro prisma cosas muy humanas, como la envidia, la necesidad de encajar o las dinámicas de un grupo cerrado.

Ana continúa defendiendo la parte más trascendental de esta comedia bufonesca.

Aparte de unas buenas risas (…) la obra también trata temas como el encajar en un grupo nuevo, la convivencia y la dificultad de expresar los sentimientos cuando se tiene miedo a las consecuencias.

Dando buenas noticias

Nos encanta dar la noticia de lo que se va a trabajar con los alumnos. Es un momento de mucha ilusión, esperamos siempre que sea una buena sorpresa y que tenga una buena acogida, pues es el germen de un proyecto en el que vamos a invertir un montón de cosas y un proyecto con el que queremos que nuestros alumnos aprendan y se lo pasen como niños. Por eso, no hemos podido dejar pasar la oportunidad para preguntar cuál fue el primer pensamiento que pasó por sus cabezas cuando escucharon lo que iban a trabajar.

Para Marina siempre es un momentazo:

(…) recibir la noticia de poder dar vida a un personaje, en la obra que sea, me genera mucha emoción. Rápidamente siento la necesidad de investigar más sobre la época, el vestuario… Para impregnarme sobre lo que voy a hacer y poder decir: vale, mis vibras a partir de ahora irán sobre esto.

Por su lado, Ana nos confiesa que su primer pensamiento fue “¡Menos mal!”, remarcando el que se habría quedado con muchísimas ganas de no haber podido interpretar a un vampiro.

Me hizo una ilusión increíble. Desde niño me atraparon las historias de detectives en general, y muchas de las de Agatha Christie. Me encanta el misterio y los rompecabezas.

Álvaro se siente motivadísimo para dar lo mejor de sí gracias a esta historia tan icónica.

Cuando supe que obra iba a ser, sinceramente no la había escuchado, busqué información y vi algunos videos de las puestas en escena y, aún no estaba 100% segura de que me motivara, pero todo cambio cuando vi la peli.

Tanya se refiere a la película del 2009 dirigida por Rob Marshall.

Cuando supe que iba a ser Luisa, fui muy feliz ¡Era justo el personaje que más me motivaba representar! Sobre todo, por las canciones que interpreta.

Ángel se sintió reticente al principio, “Cómo no, me toca el ruso” pero luego se sintió encantado. Luego ya vendría otro pensamiento más serio, “me va a costar hacerme a una forma de ser bastante diferente a la mía.” Así que el proceso está lleno de interesantes altibajos.

¿Te identificas con tu personaje?

Año tras año, una de las preguntas que más divertido nos resulta hacer es si se identifican con sus respectivos personajes. Hay respuestas para todos los gustos.

Marina ha experimentado un proceso de identificación con cada uno de los personajes que ha interpretado durante estos cursos:

(…) porque pudieron vivir situaciones de las que fui partícipe en algún momento de mi vida.  Mi personaje actual es una chica enamorada de una persona que la tiene escondida porque forma parte de su segunda vida. En mayor o menor medida, ¿quién no vivió ese drama?

Para Álvaro, ser el coronel Arbuthnot supone vivenciar el Ying y el Yang.

Diría que, en parte, me identifico bastante con el perfil protector y el sentido de la justicia y del deber que tiene. Sin embargo, es un personaje con un pronto fácil y que no gestiona del todo bien la ira, cosa que me cuesta más interpretar porque soy una persona que no saco esa faceta a relucir muy frecuentemente. Pero en líneas generales, es un personaje que me parece interesante de interpretar y me apetece meterme en su piel por estos meses para ir descubriendo sensaciones nuevas a medida que van pasando los ensayos.

Álvaro en la piel del coronel Arbuthnot posando para el cartel de "Asesinato en el Orient Express".
Álvaro en la piel del coronel Arbuthnot posando para el cartel de «Asesinato en el Orient Express».

Y es que el trabajo en los sucesivos meses se torna intenso. Tanya opina sobre su fiel personaje, Luisa, la esposa del protagonista de “Italia”, identificándose con algunas cosas y con otras no tanto.

Como mujer que lucha por conservar su matrimonio y lo apuesta todo por él. Pero al mismo tiempo, como a veces dejas de realizarte y te conviertes en la sombra de lo que fuiste, o de tu pareja.

Para Ana, meterse en la piel de una caprichosa vampira adolescente es darse una oportunidad de divertirse con lo que pudo ser y no fue:

(…) siento que ella tiene algunas facetas que me habría gustado tener en la adolescencia. Eso es lo bueno de poder interpretar a personajes, puedes disfrutarlos y hacer cosas a las que les tenías ganas.

Elena, por su parte, ve una verdad intrínseca en todos los personajes.

(…) creo que es fundamental sentir una conexión con el personaje, cada uno tiene su personalidad, pero, en realidad, todos somos muy parecidos en la búsqueda de la felicidad o encontrar nuestro lugar, por lo que creo que no es difícil conectar con cualquier personaje, aunque parezca totalmente opuesto, siempre podemos encontrar un rasgo con el que identificarnos.

Con esta filosofía, Elena abraza la idea de hacer creíbles a los personajes.

La nota cómica la pone nuestro entrañable Ángel, a quien le ha tocado la difícil tarea de ser un vampiro, ¡pero qué tipo de vampiro!

Todo lo que se puede identificar uno con un señor de la guerra de la Europa del este medieval.

Y es que sentirse Vlad el empalador se siente, ¿cómo decirlo…? ¿Arriesgado?

Prepararse para interpretar a un personaje

Tras hablar con ellos de identificación, parece inevitable que esto nos lleve a preguntarles cómo se preparan para convertirse en el otro, cómo se meten en la piel de los personajes. Por ello, aunque intentamos trasmitir nuestra forma de trabajar y de descubrir quién es cada personaje, al final, y es lo bueno, cada persona que acude a una clase de teatro tiene sus propios y personales referentes en la creación del personaje que sueña encarnar.

Yoly preparándose para el personaje de Caroline en "Asesinato en el Orient Express".
Yoly preparándose para el personaje de Caroline en «Asesinato en el Orient Express».

Algunos alumnos leen mucho, se empapan del contexto de la época de la representación, buscan referentes en otras obras o exploran el mundo del autor del texto para entender el quién es y el cómo se comporta su personaje. Marina nos cuenta que, para interpretar a la pasional Carla, amante de Guido Contini, le sirve de ayuda leer muchas veces el texto de la obra y también:

(…) crear en mi cabeza situaciones que le pueden ocurrir a mi personaje para entender cómo afrontaría dichas experiencias.

Por su parte, Álvaro intenta aplicar la técnica actoral aprendida en las clases. Descubrir cuál es la motivación y lo que busca ese personaje, cuáles son sus valores y su forma de entender la vida. Además de buscar qué rasgos de personalidad tiene, intentando llevarlos al máximo a través de la forma de hablar, de mirar, de moverse y de interactuar con el resto de personajes. Pero no contento con eso, nuestro británico coronel, se deja llevar por un reto inmersivo en su propia vida. Ha desarrollado un interesante método a través de la empatía y la resolución de conflictos.

A veces, incluso en situaciones de mi día a día pienso, ¿cómo reaccionaría mi personaje ante esto que me está pasando? O ¿Qué diría ahora? Parece una locura, pero se descubren cosas, no sólo para mejorar a tu personaje en la representación, sino para enfrentar situaciones en tu vida de formas que ni te planteas.

Otros alumnos, como Ana, se enfrentan a la creación del personaje desde la exuberante categoría de la estética, desde el vestuario y la caracterización.

A mí me ayuda muchísimo pensar en el aspecto físico y la ropa de mis personajes. Una vez lo tengo claro, siento que ya sé cómo son y cómo se expresan. Así que después de un par de clases, lo siguiente es coger el móvil y buscar unos buenos outfits.

Mientras que para algunos tiene más peso el dejarse llevar, el saber fluir durante los ensayos, como es el caso en la experiencia de Ángel.

La preparación es menos planificada de lo que me gustaría (como muchas cosas en mi día a día). Pero normalmente, (…) la parte correspondiente a entender la energía del personaje, la forma de actuar o cómo se tiene que ver en el escenario, es algo que va surgiendo a medida que se suceden las clases, se busca la ropa para la caracterización y se incorporan los comentarios y aportaciones tanto de la profesora como del resto de los compañeros.

La temática de las obras

Nos gusta elegir y proponer a los alumnos el hacer obras interesantes, que supongan un trabajo complejo. Por ello, la temática en ellas ha de ser una cuestión que tenga mucha miga. Estamos convencidos de que, ya sean historias con más o menos profundidad, la temática que nos proponen siempre va a ser una materia para el análisis y nos va a obsequiar con buenos momentos para el desarrollo de la interpretación actoral.

Ocupémonos primero del caso de “Italia” nuestro musical. La historia de este grupo es una historia en la que nos metemos de lleno en la mente de alguien, la de Guido Contini, famoso director de cine atrapado entre la realidad y la ficción. Incapaz de prevenir los mismos errores que lleva cometiendo toda su vida y, en quien Marina, se fija para hablarnos de un interesante concepto, el de persona workalcoholic, una persona adicta al trabajo. Guido está presionado por los demás, pero también por sí mismo, para grabar esa película y que sea un éxito. No tanto el proyecto que necesita, el proyecto que le pide su arte, si no una buena obra, una obra maestra de la que todo el mundo se sienta orgulloso.

Este tema está a la orden del día. Solamente hay que sustituir el guion de cine por un trabajo o proyecto que es súper importante (…) La única diferencia con la vida real, es que no afrontamos las situaciones con canciones, brillantes y plumas… Ojalá fuera así.

Los martes, Álvaro nos pide que rasquemos en la aparente frivolidad de una obra de misterio, de una historia basada en la resolución de un crimen, pues en la configuración de la misma, en las motivaciones y los porqués del proceder de los personajes, su autora nos habla de los límites de la justicia o mejor dicho, de la subjetividad u objetividad de la aplicación de esa justicia.

Hoy en día nos cuestionamos continuamente si las leyes están bien escritas, si solamente un texto puede ser aplicable para muchas situaciones y muchos contextos. En la obra se cuestiona si matar a una persona que mató y seguirá matando está mal.

Álvaro expone lo que es una intensa y eterna pregunta, la elección de la ley y su conformación muchas veces será puesta en entredicho por el avance de la sociedad. Aunque también cabe la posibilidad de que sea al revés, la ley poniendo en entredicho a la sociedad. Y es este interesante dilema el que se plantea en ese tren y en ese viaje casi infinito del Orient Express. Y aunque sea una comedia gamberra y casi surrealista, “La casa de los vampiros” no se queda atrás en materia temática. Si bien puede ser la más ligera de las propuestas en relación a la temática, es un buen ejemplo de cómo el humor nos habla de cosas que le atañen muy de cerca al ciudadano de a pie.

Más allá de la ambientación sobrenatural, cualquier espectador que haya compartido piso, o que esté en un grupo de amigos más o menos establecido, verá similitudes con lo que en la obra se muestra y podrá verse representado en alguno de los personajes.

Dice Ángel. Y es que la obra plantea de forma divertida, aquellas pequeñas desavenencias de la vida compartida, pero también nos habla de la amistad, de esa amistad que puede producirse hasta entre las criaturas más siniestras. Rizando el rizo, y siendo simpáticamente clarividente, Ana aporta un nuevo punto de vista:

Ahora mismo el tema de la vivienda está… “complicado”, así que ver a estos personajes tan icónicos convivir juntos puede que evoque ese tema.

Sin duda, los espectadores urbanitas se verán identificados con algunas de las divertidas situaciones.

Hablemos de dificultad

No podríamos hablar del proceso de creación de una obra, sin hablar de dificultad. Tras una función hay un montón de trabajo, de horas de ensayos, organización y trabajo de mesa en el que se planifica todo. Pero por mucho que algo se planifique, llega el momento de poner en pie aquellas ideas geniales, aquellos textos bonitos y aquellas acciones e incluso coreografías, con las que hemos estado soñando. Es entonces, cuando aparecen las dificultades naturales de todo aquel que se está esforzando para sacar algo adelante.

Para algunos, como Tanya, no hay dudas, la parte más física, las coreografías, se convierten en ese hueso duro de roer. “¡El listón está bastante alto!” y su compañera de fatigas, Marina, puntualiza que es el alcanzar la coordinación entre los que bailan, lo que le quita el sueño.

Otros ven la dificultad en aspectos más cercanos a su propia persona.

El personaje al que interpreto tiene una personalidad bastante diferente a la mía y ser capaz de transmitirlo va a ser todo un desafío.

Opina motivadísimo Ángel. Mientras que, en los martes, Álvaro ocupa sus desvelos en mantenerse firme al texto de la obra.

(…) yo estoy acostumbrado a quedarme con el concepto de la conversación en la que interviene mi personaje e ir poniendo mis propias palabras, sin embargo, esto aquí no funciona. Estamos representando una historia que acontece en los años 30, por lo tanto, la forma de hablar y expresiones, tienen que ceñirse al texto original para que vaya todo acorde.

Para Ana, que el público llegue a captar la esencia de la obra, el lograr la simbiosis de todos los apartados, es lo más complejo.

Me parece difícil el juntarlo todo y que el público sienta de verdad que los personajes están conviviendo delante de ellos y que sus interacciones son naturales.

Puntualiza la gran dificultad en conseguir el buen ritmo de la obra y que todo se sienta genuino, no ensayado.

Vestuario y escenografía

Uno de los apartados más interesantes es el vestuario. Es un mundo en sí mismo, de gran riqueza de opciones y significados. Y su compañera, la escenografía, tampoco se queda atrás en posibilidades artísticas.

Respecto al vestuario, “Italia” está ambientada en los primeros años 60 y, por ello, queríamos que el glamur de la icónica moda italiana estuviera muy presente. Los colores blanco y negro son la base, a lo que se complementa el color característico escogido para cada personaje. En palabras de Tanya:

El vestuario me gusta mucho, es bastante representativo de la época y muy vistoso para los números musicales.

Respecto a la escenografía, hemos querido recrear un decorado de una película que está inconclusa, de esta manera también se ve reflejada la mente de Guido, con su crisis existencial, pues en su interior todo está patas a arriba, todo se empieza a desmoronar. A Marina este concepto le resulta muy interesante.

Como muchas de las situaciones ocurren dentro de la mente del protagonista, invita a la inmersión tanto del actor como del espectador en la imaginación de un director de cine.

Tanya habla de su simplicidad, “(…) es casi minimalista, lo que no da oportunidad al espectador a distraerse mucho de la interpretación de los personajes.” Los compañeros del grupo del musical están trabajando muy unidos para sacar las mismas ideas y hacerse con vestuarios similares.

“La casa de los vampiros” se sitúa, como el propio título dice, en una casa, es la mansión de nuestros queridos vampiros y viene a representar el salón comunitario, hogar de broncas, reencuentros, fiestas, descansos… Como tantos salones de nuestras casas, es el lugar que mejor representa lo que significa la palabra hogar. Y dato curioso, las gentes del grupo de los lunes agradecen una escenografía elaborada, pero que no requiere tantos cambios escénicos como en pasadas ocasiones. Ana opina que el vestuario es divertido:

(…) siento que podemos darle nuestro toque y sugerir lo que queramos para que nuestro personaje se sienta más real. Lechuguina (su personaje del pasado año) iba muy mona, pero su estilo no era algo que yo me quiera poner un sábado de noche.

Ana en el papel de Lechuguina Venenosa, en la obra de teatro "Ratman y Bobin".
Ana en el papel de Lechuguina Venenosa, en la obra de teatro «Ratman y Bobin».

Para Ángel, la dificultad va a situarse en ”hacer personajes que se caracterizan de forma muy similar, pero de los cuales cada uno debe mantener su identidad propia”.

El viaje de los martes promete ser muy estiloso y exótico. No en vano el Orient Express es un tren de lujo y nosotros hemos querido capturar su esencia. Álvaro cree que el vestuario es uno de los puntos fuertes de la obra.

Es muy distinto a cómo vestimos hoy en día, los años 30 fueron una época con indumentarias muy estilosas y características. Creo que el resultado final, con vestuario y escenografía van a hacer al espectador meterse de lleno en esa época y vivir la historia como un pasajero más del tren.

Dani y Fernando, nuestros Ratchett y Bouc en "Asesinato en el Orient Express" preparándose para las fotos del cartel oficial de la obra de teatro.
Dani y Fernando, nuestros Ratchett y Bouc en «Asesinato en el Orient Express» preparándose para las fotos del cartel oficial de la obra de teatro.

Algunos personajes te calan hasta los huesos.

Haciendo memoria, algunos de nuestros alumnos sienten la morriña recordando alguno de los personajes que les ha tocado interpretar. Algo mágico se queda en nosotros tras el trabajo interpretativo, después de todo, son semanas, meses, poniéndose en la piel de otro ser, que, aunque de forma ficticia gracias a la técnica actoral, la fuerza de la imaginación, el poder corporal y la sugestión de las palabras, se convierte en una experiencia muy real, un esfuerzo en el que “prestamos” nuestra corporeidad a otro para juntos vivir, aunque sea por unos instantes, una vida diferente.

Todos los montajes que hice hasta la fecha me gustaron mucho y cada uno me aportó cosas diferentes, por lo que les guardo mucho cariño.

Para Marina se trata de algo así como un “reseteo”, una forma de sentir cosas muy diferentes cada vez que ves la vida con ojos ajenos. Para ella, es curioso cómo se pueden sentir diferentes sensaciones en la escena teatral trabajando con el mismo compañero, ya que las situaciones y los personajes varían, pero puede ser una misma persona la que los interpreta. Una misma persona puede convertirse en diferentes personajes y cuando trabajas con ella puedes sentir cosas muy diversas. Esa disociación es algo muy sorprendente y divertido. “Eso me hace coger mucho cariño a mis compañeros.” Para Ana, hay cierta naturalidad en asumir esos cambios.

Llevo poco tiempo, pero hay dos personajes que me encuentro de vez en cuando mencionando en conversaciones con familia o amigos de forma muy natural. Una es, obviamente, Lechuguina Venenosa, y la otra, es de otra obra que estamos preparando.

El teatro se cuela inevitablemente en nuestra vida diaria. Esto llega a extremos de alter ego, como en el caso de Ángel, cuya interpretación de Casimiro en la obra de estas pasadas navidades se ha vuelto meme ya en nuestras clases, “El panadero más grande que ha dado la Villa de Gijón”. Como se puede leer, hay mucho cariño en el trabajo en las aulas.

Lo que nos lleva a una pregunta atrevida y necesaria… ¿Repetirías los mismos errores y aciertos que te trajeron a una clase de teatro por primera vez? Marina lo tiene claro, “Por supuesto”. Para otros como Ana y Ángel la decisión fue más o menos compartida.

No creo que haya habido ningún error en mi decisión. Todo llegó cuando tenía que llegar y tuve la suerte de “arrastrar” conmigo a alguien con el que disfruto haciendo cualquier cosa.

Ángel le da la réplica.

Ella es la que me metió en este tinglado y con la que estoy más que contento de compartir camino.

En este caso el amor ha sido la puerta a grandes descubrimientos.

¿Cómo se ve el mundo tras una clase de teatro?

Para algunos de nuestros alumnos, hacer teatro ha supuesto un cambio de perspectiva en lo que se refiere a la visión de las relaciones humanas. Muchos se sienten más conscientes de las emociones y reacciones de los demás.

El teatro me ha mostrado la importancia de escuchar y conectar de manera más profunda con quienes me rodean. Las clases me han enseñado a valorar las diferentes perspectivas, sin juzgar, y a entender que las relaciones se construyen a través de la conexión auténtica y no desde la superficialidad que se puede encontrar en otros entornos. De tal manera he conectado más con mi propia esencia.

Confiesa una sorprendida Lorena. Para Marina, ese cambio se traduce en un aumento en el nivel de autoconfianza, “Me siento más libre a la hora de expresar mis sentimientos en relación a lo que lo hacía antes.” Pero para otros compañeros, hacer teatro no ha cambiado la manera en que ven las relaciones humanas, pero sí ha supuesto un descubrimiento el comprobar cómo la misma actividad puede atraer a gente tan diversa.  Para Álvaro, quien siempre creyó en que todo el mundo puede aportar algo, no se le ocurre otra circunstancia vital en la que coincidir con todos sus compañeros al mismo tiempo.

Edades, profesiones, nacionalidades… Nada importa, todos tenemos nuestra historia independiente y una pasión en común que nos une en este momento de la vida y quien sabe hasta cuándo.

Su compañero Ángel se suma a su sentir:

(…) aunque no haya tenido ningún momento de epifanía al respecto, sí que el estar en teatro, con un grupo heterogéneo de personas, me ha servido para conocer más realidades y perspectivas.

Por su parte, Ana siente que el practicar teatro, aunque no ha cambiado el modo en el que percibe cómo nos relacionamos los unos con los otros, sí que la ha ayudado a notar más facilidad para negociar o transmitir su punto su vista.

Escuchar y utilizar la información es algo que haces en teatro a todas horas, así que creo que poco a poco estoy mejorando en ello.

Compromiso y constancia, ¿qué significan en teatro?

Ciertamente, podríamos decir que lo suponen todo en teatro. Sin ellas, un montaje no se puede llevar a cabo, porque sin compromiso no se encuentra ni la imaginación para tener una idea, ni la valentía para llevarla a cabo. Sin constancia, los sueños se desmoronan, a las palabras se las lleva el viento y los ensayos no llegan a sacar adelante una obra de teatro. Así que “una complementa a la otra. Sin compromiso no hay constancia y sin constancia no hay compromiso.” Para Marina es un disfrute poder cultivar ambas.

Álvaro nos habla de compromiso y constancia como una antigua y buena costumbre que todo el mundo debería respetar y practicar:

(…) en general en la vida, cada cosa que se hace, hay que hacerla bien y cuando te comprometes en un proyecto, en el que además participan más personas con mucha ilusión, pues hay que darlo todo. Se necesita entender bien dónde estás, el esfuerzo que ello conlleva y valorar si de verdad estás dispuesto a disfrutar de esa experiencia. Aunque no sea tu mejor día, no te apetezca hacerlo o te surja a última hora un plan mejor, tienes un compromiso contigo mismo y con tus compañeros al que no se puede fallar. Todos somos necesarios y nuestra aportación es clave para el éxito del proyecto.

Compromiso y constancia, dos palabras, dos actitudes que deben ser parte de la normalidad en el proceso de creación teatral.

Obviamente, hay temporadas y momentos de tu vida en los que es más difícil, pero si es algo que te gusta y le tienes cariño, el trabajarlo poniendo tu granito de arena para que todo vaya bien, no debería ser un peso sobre tus hombros, si no algo que disfrutes.

Añade por su parte Ana.

Compromiso para conmigo misma (…) compromiso para con todos mis compañeros y directora.  Compromiso para con el público, pues debo dar lo mejor de mí. (…) repetir, perseverar, repetir, perseverar, no rendirse por difícil que sea el reto.

Palabras convertidas en mantra para Tanya.

Como máquinas “Eres una pieza más del engranaje y, si tú fallas, los demás también fallan.” La cuestión tratada aquí, se materializa para Ángel en una cuestión de estima:

(…) se trata de tener estima en el trabajo ajeno y no echar por tierra el esfuerzo de los demás. Eso también se traduce en una necesidad de ser constante en el trabajo, de ir trabajando poco a poco para conseguir que la obra avance.

Trabajo en equipo, trabajo en equipo… Es la máxima que resuena en las palabras de Yoly:

El teatro no es un pasatiempo; desde el momento que a una persona el teatro la hace crecer, la hace más imaginativa, la hace más segura de sí misma, la hace desinhibirse, la ayuda a olvidarse de su vida cotidiana, se convierte en un trabajo que has elegido para crear y desarrollar. Pero no estás solo, como tú, más personas convergen en ese espacio-tiempo y ese trabajo es un trabajo de equipo. Así surge el compromiso, si tú fallas, estás fallando a tu grupo, estás fallando al resto de personas que, junto a ti, quieren sacar un trabajo adelante. Comprometerte en teatro es tan simple como entender que todos somos uno. Y como en la vida misma, el compromiso se convierte en una promesa que no se debe romper.

El testimonio de nuestros alumnos, lo dice todo. Sólo se podrá disfrutar del momento mágico encima de las tablas del escenario, si todos los integrantes han hecho su trabajo regularmente y han sacrificado parte de sus prioridades por un bien mayor: vivir el teatro.

Un futuro lleno de ilusión

Diez años es bastante tiempo para sentarse y echar la vista atrás. Desde los modestos comienzos, con una clase de niños pequeños que daban sus primeros pasos en el mundo de las historias y los personajes, hasta el día de hoy, con varios grupos de alumnos, tanto niños y adolescentes, como los adultos con los que estamos charlando, hemos querido seguir creciendo y descubriendo nuevos proyectos. No queremos aburrirnos, por lo que cada año ha sido un nuevo desafío, un nuevo aprendizaje. Así que al futuro sólo podemos pedirle que nos siga trayendo desafíos teatrales con los que disfrutar y seguir creciendo.

Nuestros alumnos, valientes creadores de personajes, no se cansan de buscar nuevas y emocionantes experiencias. Los hay que ya no tienen miedos, “Mi mayor desafío teatral fue empezar con un musical, así que ya estoy lista para todo” como Marina que nos abre su corazón entre risas. Hay quienes se entusiasman con el descubrimiento de nuevos montajes y nuevos formatos teatrales, como Ana:

A mí me encantaría cualquier desafío teatral. Desde un drama a un musical, pasando por el misterio, hasta algo muy interactivo con el público…

O incluso se deleitan con profundizar en otros apartados más técnicos del proceso de creación, como opina un pragmático Ángel.

Entre los desafíos teatrales, más allá de conseguir aprender los diálogos de forma eficiente, podía estar todo lo que implica la parte técnica y la puesta en escena.

Pero, en general, sentimos que los alumnos están ansiosos por seguir avanzando en su proceso de descubrimiento personal.

(…) estoy seguro de que me encantaría seguir avanzando y aprendiendo, participar en muchas más propuestas y disfrutarlas al máximo. Cada propuesta y cada personaje es en sí un desafío y me gustaría enfrentarme a todos los que pueda, ya que, al final, todos ellos dejan una pequeña huella en mí y un aprendizaje increíble.

Una respuesta de un emocionado Álvaro. Este camino, que les agradecemos hayan iniciado o continuado con nosotros, esperamos que los lleve a vivir a tope todo lo que el arte del dios Dioniso tenga a bien entregarles.

Quiero hacer cosas distintas, cosas que inicialmente creo que no son para mí o que no me saldrán bien, porque confío en las clases y directrices de la profesora y mis compañeros y sé que, al final, estaré orgullosa del resultado.

Concluye orgullosa, Ana.

Y ya puestos a soñar, lanzamos la pregunta de qué personaje les gustaría llegar a interpretar y los alumnos no se echan atrás, se decantan por los retos. “No tengo en mente ningún personaje concreto, pero sí que le tengo ganas a un personaje radical con alguna escena de acción complicada.” Ana se atreve, de esta manera a verse, como su compañera Marina, en la piel de un personaje muy diferente a sí misma, aunque esto, como buen reto que se inicia, también conlleva varias dudas y un periodo de incertidumbre, pero Marina está con ganas de probar:

Mi personaje favorito es cualquier villano o villana carismático. A pesar de ser el tipo de personaje que más me llama la atención, siento que sería un reto interpretativo, ya que me considero una persona muy empática y compasiva. En todos los personajes que interpreté hay un porcentaje de mí y siento que, en ese caso, me parecería muy difícil salirme de mi yo a la hora de buscar las estrategias y motivaciones de personaje.

Por su parte, Ángel le pone nombre y apellidos a su elección, “Algún día me encantaría interpretar a Javert en Los Miserables.” Aunque, con toda su humildad, confiesa sus inseguridades, “Una pena que no tenga una voz especialmente buena.” Ojalá tengamos la oportunidad de ver cómo se prueba lo contrario, ya que con trabajo, constancia y una buena orientación, podemos superarnos a nosotros mismos, encontrando la verdad genuina que cada actor le inflige a un personaje.

Descubiertas las bondades de hacer teatro, nos despedimos… Por ahora.

En Viesqueswood nos sentimos queridos y valorados por los alumnos. Ellos le dan sentido a una tarea de la que llevamos disfrutando una década. Sentimos su cariño y aprecio de muchas formas posibles. Ellos son los mejores mensajeros de las bondades que trae el hacer teatro.

Cuando les preguntamos a los alumnos qué harían para dar a conocer las ventajas del teatro, ellos responden sinceramente. Agradecemos su generosidad y su buena disposición. Álvaro y Ana, por ejemplo, tienen pensado movilizar a familiares y amigos a ver nuestras representaciones, además de compartir todo lo que se haga a través de redes sociales.

Seguramente acudan al principio simplemente por el hecho de tener a alguien conocido, pero estoy seguro que disfrutarán de la experiencia y repetirán en más ocasiones.

Confesaba Álvaro, mientras que Ana añadía que compartir con sus seres queridos su evolución personal es una de las mejores formas de movilizar a otros a que prueben con el teatro:

Demostrar cómo poco a poco voy perdiendo la timidez y mejorando mis habilidades comunicativas, y, por qué no, mi autoestima.

Para Ángel la mejor forma de interesar a alguien es contar la propia experiencia y él es muy simpático explicándolo.

Una de las herramientas más poderosas que tiene cualquier persona es el boca-boca. No en vano, es de sabiduría popular que cualquiera estamos a 5 apretones de manos de cualquier otra persona.

Los alumnos nos trasmiten su energía y su entusiasmo, haciendo que todo el trabajo tenga sentido. Animamos a todo el mundo a practicar teatro, ya sea acudiendo a clases regulares, a ver una función teatral, a formar parte de un grupo teatral o simplemente a leer una buena obra de teatro en la tranquilidad del hogar. Todo es bueno. Todo es posible.

En este punto, queremos agradecer a toda aquella persona que, en algún momento, en estos diez años le ha dedicado un tiempo de su vida a disfrutar de algo de lo que organizamos. Ya sea como espectador de nuestros espectáculos, como alumno de nuestras clases, o como cliente que contrata nuestros servicios, os estamos tremendamente agradecidos. Y también, por qué no dedicarle unas palabras de agradecimiento, exentas de toda acritud y resentimiento, a todos aquellos que dudaron o nos pusieron trabas para nuestro desempeño. De esos momentos difíciles también hemos aprendido, hemos encontrado la forma para seguir adelante, para levantarnos y buscar un nuevo camino, nuevas posibilidades, porque es verdad eso que dicen de que the show must go on. Pase lo que pase, adelante, el espectáculo debe continuar.

Beatriz Meré, directora, y Ruso García tras el rodaje del vídeo del mensaje del día mundial del teatro del año 2025.
Beatriz Meré, directora, y Ruso García tras el rodaje del vídeo del mensaje del día mundial del teatro del año 2025.

Y, para despedirnos, queremos dejar por aquí el vídeo que grabamos con motivo del Día Mundial del Teatro, en el cual narramos el mensaje de este 2025 escrito por Theodoros Terzopoulos, esperamos que os guste.

Teatro en Viesqueswood – Una década creando

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