Cines de Gijón

Cines de Gijón: reflexión sobre lo que no tenemos

Cines de Gijón
Collage de Cines de Gijón

¿Recordáis estos cines?

Son fotografías de algunas de los cines de Gijón que teníamos hace años.
La primera proyección de cine en Gijón fue el 12 de agosto de 1896 en el antiguo Teatro Jovellanos, que actualmente es la Biblioteca pública y que también lleva el nombre del ilustrado gijonés.
A modo de breve repaso podemos recordar que en 1910 se abre al público el primer edificio construido para albergar un cine, el Versalles, que más adelante cambiaría el nombre por Goya.
El Cine Avenida, conocido en principio como Cine Astur, derribado en 1970, el Cine María Cristina, desaparecido en 1993, el cine Robledo, vivo hasta el año 1992, los cines Arango y Albéniz, activos hasta los años 90 o el cine Hernan Cortés, que cerró sus puertas definitivamente el 31 de marzo de 1994 son, entre otros nombres que evocan cines en Gijón como el Cine Pumarín, el Ideal, el Brisamar, el Natahoyo, los Campos, salas de proyección ya extintas de nuestra ciudad. De igual forma, los cines Fresno y los Hollywood, que abrieron a finales del siglo XX, dentro del concepto de salas multicine, cerraron en 2005.
Algunos de ellos se fueron para siempre, otros duraron más o aún perduran, permutados, sobre todo, en salas de teatro como el Hernán Cortés, el Arango y el Jovellanos.

Teatro Jovellanos de Gijón
Teatro Jovellanos de Gijón

Estas imágenes reflejan algunos de los cines de Gijón y forman parte de un pasado que muchos no conocimos, pero sí nuestros padres, para ellos ir al cine era una cita obligada casi todos los meses. Y los fines de semana que podían ver una película eran esperados con verdadera ilusión.
A diferencia de hoy día, los precios de las localidades eran diferentes según estuviesen situados los asientos en la sala, cuanto más arriba más baratas. Además, cada local era también un centro de trabajo donde varias personas se ganaban la vida, había taquillera, portero, acomodador, proyeccionista, y algunas personas más encargada de mantenimiento y limpieza; si bien es cierto que actualmente muchos de esos puestos se siguen manteniendo, hay figuras que ya no vemos, o al menos no de manera habitual, como por ejemplo el acomodador o regidor, esa persona que se encargaba de que todo el mundo en la sala estuviera a lo que tenía que estar, que era ver la película, sin molestar a los demás, o que te ayudaba si llegabas tarde a llegar a tu asiento con la mayor comodidad posible.

Antes los cines estaban llenos de anécdotas, lo cual es lógico pues la evolución tecnológica en la industria cinematográfica fue vertiginosa y las salas debían adaptarse con la misma premura a dichos cambios. Una de estas anécdotas de esos tiempos fue la proyección de la película Terremoto, pues para adaptar el cine-teatro Arango al nuevo sistema de sonido Sensurround (proceso desarrollado por Universal Studios en la década de los 70 para mejorar la experiencia de audio durante la proyección de películas en los cines y que fue expresamente desarrollado para la exhibición del filme que nos ocupa), llenaron los pasillos laterales del teatro con altavoces enormes, los cuales hacían vibrar los asientos debido a la potencia de su sonido, intentando que los espectadores sintieran las sacudidas del terremoto que se estaba viendo en la pantalla. Pobre del que tuviera su asiento justo al lado de esos enormes altavoces pues tardaría en recuperar la estabilidad de sus oídos…
En fin, eran otros tiempos. Se vivía con ilusión los diferentes estrenos, era una fiesta ir al cine y los cines de Gijón cumplían con creces las espectativas de lo ciudadanos.

Pero esta época llegó a su fin, no pudo soportar la competencia que trajeron consigo otros medios como la televisión o, más tardíamente, el vídeo vía Internet. A la gente le cuesta pagar si lo puede tener gratis y poco a poco los cines fueron languideciendo, no cubrían gastos, y llegaban al cierre. Las grandes salas desaparecieron y dieron paso a los mini cines, pero esto tampoco duro mucho tiempo.
Las producciones cinematográficas, sobre todo las de gran presupuesto, necesitan para su visionado una gran pantalla, al espectador le gusta sumergirse en la historia dejándose envolver por el sonido y la imagen, donde la grandeza del cine no es solo una forma de hablar. Por ello los cines son necesarios, la calidad de visionado que ofrecen, la atmósfera creada con la tecnología del sonido y la diversión que supone todo lo que rodea ir al cine no debe desaparecer.
Hoy, en nuestra ciudad, no podemos escoger, pues solo hay un lugar donde se proyectan las películas, los cines Yelmo. Los cuales sobreviven a duras penas.
Y mucho peor es la situación de los teatros, ya no hay ninguno de propiedad privada, solo siguen ofertando obras El Jovellanos y el teatro de La Laboral, los cuales pertenecen a la Administración y funcionan gracias al dinero público.

Máscara teatral en cristalera
Máscara teatral

Las nuevas tecnologías son buenas, ayudan a un correcto progreso de la vida y nos permite diversificar, entre otras cosas, las formas de entretenimiento, pero el problema reside en que lo invaden todo y no estamos completamente preparados para ello, ya somos incapaces de salir a la calle sin nuestros teléfonos. Nos estamos convirtiendo en ordenadores con piernas, nos desplazamos por la calle más pendientes de nuestra pantalla que de lo que nos rodea, hemos llegado a un punto que cuando se reúnen varios jóvenes resulta anecdótico verlos hablar entre ellos, sin que sea a través de comentarios o mensajes en la red.
Se está perdiendo la ilusión por la espera de algo interesante, todo tiene que ser inmediato y a ser posible intrascendente, para poder olvidar rápido y pasar a la siguiente pantalla.
El día que la sociedad consiga serenarse y sea capaz de saborear sin prisa un momento con los amigos, ir al cine, al teatro, comentar lo que se ha visionado, recuperar la socialización que aporta la cultura compartida, quizás ese día podamos invertir la tendencia al cierre y comiencen a abrir nuevos locales, donde se valore el trabajo de las personas que intentan vivir por y para el Arte, tanto en el cine como en el teatro.
Siempre es bueno despedirse con música, en esta ocasión elegimos esta hermosa canción de Luis Eduardo Aute.

Más cine, por favor

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Inicio de las clases

La ilusión del inicio de un nuevo curso

Un año más, seguimos con otro curso aquí en Viesqueswood, preparados para adentrarnos un poco más en el mundo de la interpretación. Cada septiembre, como la vuelta al cole, nos preparamos para impartir nuestras clases de teatro y cine. La maquinaria se pone en marcha, y aunque no es hasta octubre cuando tenga lugar le inicio de las clases, hay que ponerlo todo a punto y cargar las pilas para lo que promete ser un nuevo curso lleno de sorpresas y emociones.

Las jornadas de puertas abiertas inauguraron la actividad de nuestra “sala negra”, el espacio escénico que acoge las clases, y son la bienvenida para los nuevos alumnos y para todo aquel que se sienta interesado por nuestra labor. Recibimos con los brazos abiertos a todo aquel que tenga la mente inquieta, quiera trabajar en equipo y se comprometa con el arte del espectáculo. Decir arte del espectáculo es mucho más que subirse a un escenario a recitar un texto, el teatro es entrega, pasión, paciencia, puntualidad, respeto a uno mismo y al compañero, es fallar y levantarse… Eso y mucho más; mucho por descubrir añadiría, eso es teatro. Y nosotros desde el primer día queremos trasmitirlo a todo aquel que venga a conocernos. Queremos que nuestras clases sean un oasis de tranquilidad y esperanza para escapar de la rutina y sorprenderse positivamente con todo lo que uno mismo puede lograr.

Como escuela queremos que nuestros alumnos saquen el mayor partido de sus habilidades, descubriendo lo mucho que pueden lograr simplemente si se lo plantean y tienen fuerza de voluntad. Queremos potenciar lo mejor de sí mismos y ayudarlos a descubrir aquellas facetas de su personalidad en las que pueden mejorar, además de servir de “empujoncito” para aquellas habilidades latentes con las que se sorprenderán. Por eso estamos deseando plantearles retos. Escogemos con mucho mimo las escenas y los textos dramáticos que se van a trabajar, teniendo en cuenta las características del grupo, el tiempo del que disponemos para desarrollar la actividad y la actualidad en la que vivimos, para que el desarrollo del trabajo sea lo más ameno y equitativo posible.

¿Cómo trabajamos?

Son varios los aspectos que barajamos a la hora de realizar el temario del curso; tenemos en cuenta que se trata de clases para pasárselo bien y divertirse, por lo tanto, en nuestras clases no faltan ni los juegos, ni las improvisaciones ni las obras de temáticas vivas y universales, de aventuras, de cuentos clásicos, de rabiosa actualidad… Argumentos cercanos que nos hablen de los sentimientos humanos, con un poco de sal y un poco de pimienta, drama y comedia, géneros capaces de encantar y motivar el trabajo de nuestros alumnos. Y también tenemos en cuenta el que nuestras clases puedan despertar las conciencias y los sentidos de nuestros alumnos, si la asistencia a las mismas despeja dudas o da fuerzas para afrontar el día a día y mejorar en ciertos ámbitos personales y profesionales nos sentiremos profundamente realizados.

Al final lo que se ve en las clases es técnica actoral y esta puede aplicarse no sólo al trabajo sobre una escena de una película o de una obra de teatro, sino que esperamos que forme parte de la vida y de los intereses del alumno., ayudándole a afrontar y a solucionar problemas o insuflándole un chorro de energía positiva para descubrirse a sí mismo sin miedos ni prejuicios.

Una de nuestras máximas es “no hay nada que esté mal hecho, lo único que se hace mal es el no hacer”. Con esto queremos animar a los alumnos a probar, a no quedarse con las ganas de hacer algo, si te lo guardas en la mente, no sólo no podrás compartirlo con los demás, sino que ni tú mismo podrás saber si funciona o te convence porque sólo podemos saber si algo funciona en teatro si lo probamos. Si nos dejemos llevar, guardando el respeto y el control en lo que hagamos, podremos descubrir si lo que pensamos y hacemos es algo genial.  La vida diaria ya nos pone suficientes limitaciones, por eso es bonito tener un espacio personal en el que permitir a la mente ser libre para crear y reflexionar, al cuerpo para vibrar y danzar y al corazón para emocionarse y latir a mil por hora.

Una vez arranquemos, la dinámica de las clases será un apasionante proceso que llevará a los alumnos a preparar, además de una variada colección de escenas de cine grabadas en vídeo y comentadas entre todos, dos obras de teatro. La primera se realiza en diciembre, todos los grupos tendrán la suya propia y podrán representarla frente a un entregado público. La siguiente se comienza a preparar a partir de enero y la fecha elegida para su estreno suele estar entre finales de mayo y finales de junio, según agendas, y será el colofón del curso. Nosotros valoramos el teatro como un arte que se entiende mejor si es representado ante un público, por ello, creemos que es el más adecuado broche final del curso y la mejor forma de cerrar un proceso educativo.

La emoción y los nervios del descubrimiento sólo serán finalmente asimilados si disfrutamos de esa fase práctica y de superación que supone actuar ante un público. Con las representaciones cerraremos un ciclo de desarrollo y descubrimiento personal del cual nos encanta ser maestros.

¡Conócenos!

Os animamos a que os paséis por nuestra sección de clases para saber más sobre los horarios y grupos de alumnos de nuestra escuela.

Desde Producciones Viesqueswood os invitamos a conocernos, a pasaros por nuestras clases de prueba, a inscribiros en nuestras clases regulares y talleres o a ser espectadores del trabajo que se realice bajo nuestras alas. Dejad que el arte del espectáculo entre en vuestras vidas porque eso es permitir que entren las capacidades de la reflexión, la crítica y la imaginación activa. Hay que sorprenderse y divertirse con lo que uno hace, que la vida es muy corta.

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Un blog para el teatro y el cine

Bienvenidos a nuestro blog, un blog para el teatro y el cine, bienvenidos a nuestro cajón de sastre, a nuestro baúl de posibilidades.

Logo Producciones Viesqueswood

Un rincón en el que poder expresar nuestras opiniones y reflexiones sobre el arte dramático, el mundo audiovisual y todo lo que pueda relacionarse con ellos. Una de nuestras máximas es la curiosidad, cualidad que nos ha hecho enrolarnos en esta aventura de la producción y de la creación artística para tratar de entender e interpretar el mundo que nos rodea. Nuestro objetivo con este blog es relacionar, siempre que se pueda, teatro y vida, cine y mundo; viendo la realidad desde una óptica especial y comprobando cómo, dónde y por qué vida y ficción se relacionan, se mezclan y se distinguen.

Producciones Viesqueswood quiere compartir contigo todo aquello que llame nuestra atención, todo aquello que nos parezca sorprendente y todo aquello que aprendamos en nuestra andadura por los mundos del celuloide y del arte escénico.

Somos una joven empresa que está buscando su lugar en este complejo y maravilloso mundo y que está ansiosa por crecer y compartir contigo aquello que nos motiva y nos emociona. Estaremos encantados de conocer vuestras opiniones y de que este sea un canal para el intercambio de las mismas y para el progreso del conocimiento.

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